Alejado del estrépito de la ciudad, el suburbio suele reflejar paz y tranquilidad, pero siempre hay que mirar mas allá de la superficie, lo que esconde detrás de esas puertas.
La primera historia es la de Richard y Sarah, ellos tienen una hija. Para él solo existe la insatisfacción y el trabajo y ella tiene un Doctorado en Literatura Inglesa, pero su vida se ha reducido a la monotonía de ser una simple ama de casa. Esto nos muestra que a veces dejamos esos grandes proyectos por los que luchamos por elegir otros destinos que no nos darán precisamente la felicidad.
Brad y Kathy son una pareja atractiva, con un hijo; de esas que a simple vista no parecen tener ningún defecto ni ninguna razón para ser infelices, pero en realidad están sumidos en la incomunicación y en la incomprensión mutua.
Tanto para Brad como para Sarah sus respectivas vidas no son lo que ellos esperaban y buscan un refugio. Ella en su antigua vida intelectual y él en el deporte y en sus sueños de la adolescencia, etapa que para él quedo truncada debido a la muerte de su madre. Ambos comenzarán una relación que avanzará a situaciones cada vez más riesgosas, tratando de ser felices.
Estos personajes son el retrato de la realidad que viven muchas parejas jóvenes, quienes cometen el error de casarse sin ni siquiera conocerse realmente.
La última historia es la de Ronald, un pedófilo que acaba de salir de prisión por exponerse sexualmente ante los niños. La única persona que lo comprende es su madre, quien lo ama y defiende por sobre todas las cosas. Al llegar al suburbio rápidamente desata el escándalo, la psicosis y el repudio colectivo. Somos testigos del feroz rechazo que sufre por parte de la sociedad, y como aunque trate de integrarse y de tratar que lo vean como una persona normal esto ya no será así.
Kate Winslet brillante y emotiva, sigue demostrando ser una de las mejores actrices de la actualidad. Patrick Wilson y Jennifer Connelly no se lucen tanto, pero son grandes actores y logran convencer. Indiscutiblemente la mejor actuación la brinda Jackie Earle Haley, impresionante y desgarrador. Aunque parezca difícil de creer por ser su personaje uno de esos que no suelen provocar empatía, es el mas conmovedor. La idea de un pedófilo puede resultar todo la grotesca que uno quiera y sobre todo porque se tienen argumentos sólidos para calificarla de esa manera, pero al final ¿Qué tenemos? Solo a un ser humano que no es de piedra y que siente como cualquiera. Lógico que uno no defiende ni está de acuerdo con su conducta, pero eso es lo nos hace ver la película, que aunque parezca y sea tratado como un monstruo, no es más que un hombre.
En fin, “Little Children” es una excelente, conmovedora y elegante película para analizar temas que aunque a veces parece que están muy lejos de nuestra realidad en verdad están mas cerca de lo que parecen, y para reflexionar con temas complejos, de esos que nos abren los ojos y que crean una rara contradicción en nuestro interior.
spoiler:
Al principio Sarah ve a Brad como una imagen atractiva en el vecindario con la cual romper la rutina, y el la ve a ella como un simple beso, una emoción nueva en su vida. Emociones privadas y vagas fantasías que no pasarían de eso, pero que rápidamente se convierten en una posibilidad tangible par ser felices. Todo esto culmina en algo que parece amor, pero que debido a su falta de voluntad fracasa de manera desastrosa.
Un momento brillante es cuando Sarah realiza un ejercicio confesional mientras analiza la novela de “Madame Bovary” en el club de lectura. Se identifica plenamente con la protagonista y mientras habla desahoga sus propios sentimientos y la realidad que esta viviendo, aunque ninguna de sus amigas lo nota.
La insatisfacción sexual del esposo de Sarah se representa cuando vemos que mantiene una enfermiza relación con una sexoservidora virtual.
Vemos que Ronald sostiene una relación aparentemente fría y distante con su madre, pero en realidad la ama profundamente, no sólo porque es su madre, sino principalmente porque es su única fuente de afecto.
El momento mas demoledor de la película, es cuando su madre muere y al revisar sus cosas encuentra una nota que le dejó y que dice: “Por favor se un buen chico”. Acto seguido se derrumba de dolor. Realmente es impresionante.
El final es totalmente irónico, los niños son los adultos: inmaduros aún e incapaces de tomar decisiones (Brad y Sarah) e indefensos y vulnerables ante la falta de afecto (Ronald).