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Sonata De Invierno.
Canto de cisne del mejor cómico salido de la tierra que vio nacer Chiquitita. Hay que ver qué grande fue Bergman, por el amor de Fernando. Y se despidió retomando los personajes de Secretos De Un Matrimonio, la notable, aunque irregular obra que le propició uno de los mayores éxitos de su carrera a nivel internacional, y eso que fue concebida para TV. Y es que Bergman nunca obtuvo el reconocimiento que se merecía cuando facturó sus mejores obras, para mi gusto, las de los 60's y 70's, por mucho que advenedizos como yo se masturben ahora con sus películas. Putos advenedizos. Y ya digo, retoma la atormentada pareja de Secretos, treinta años después, pero no retoma en absoluto las formas y el tono de aquella, aspectos en los cuales Saraband es una digna sucesora de esa enormidad titulada Sonata De Otoño. Aquí no hay un duelo interpretativo tan bárbaro como el Bergman- Ullmann, de hecho no hay duelo interpretativo alguno, y Ullmann, en un papel más comedido que de costumbre, no llega a deslumbrar como antaño, a pesar de estar perfecta. Quien sí lo hace es Erland Josephson, en un papel mucho más agradecido y terrible, protagonizando una secuencia en la recta final de esas que le ponen a uno un nudo de angustia en el estómago. Y es que pocas cosas desgarran tanto en pantalla como un buen navajazo en la sien con el sello Bergman. Qué tío, este Bergman, sodomizando las emociones hasta el último aliento de vida. Descanse en paz
Peter Gabriel 77 
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