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La maison de mon rêve... n'est pas ici...
Mis gafas, mis ojos, mis viajes y mi ser nos deleitamos con esta historia pegajosa como la que más, que se te engancha a las costuras de la falda y no hace más que adentrarse en el tejido cuanto más pugnas por sacarla. Nos deleitamos, digo, leyendo la novela homónima de Almudena Grandes. Y todos nosotros, los mismos y alguno más, sentimos el duelo del trabajo mal ejecutado en pantalla.
Pablo (Óscar Ladoire) ahora es frío, y sus miradas no sugieren siquiera que está entre el reparto, no digamos ante tamaña damisela. La historia, toda ella, queda privada de las gotas de lluvia del sueño que leí. Lulú (Francesca Neri) es ambigua y carece de la fuerza que sugería a pesar de su corta edad...
No voy a sugerirle a nadie que no la vea, en absoluto, pero sí voy a recomendarle a todo el que la haya visto o la quiera ver que le pegue un vistazo a esta novela pegajosa, olvidando a los títeres que nos dió a conocer don Bigas Luna...
NoC 
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