Me encanta esta peli. Una acertada y moderna metáfora de la imparable petrificación del espíritu humano. Todo el devenir del hombre tiende hacia una esterilidad informativa, hacia una realidad manipulada, donde es mejor que te den continuamente sustrato para "rumiar", banalidades para tenerte entretenido, que útiles herramientas para adquirir criterio propio.
Fahrenheit 451 es otro ejemplo de como disfrutar de un argumento a pesar de las carencias técnicas que tiene: efectos especiales mediocres, guión algo hererogéneo, etc. Que no te echen para atrás todos estos inconvenientes. La temática y como no, la mano de Truffaut, hacen un milagro.
Un digno alegato en favor del patrimonio literario y un grito en contra de la deshumanización de la que, lamentablemente, cada día estamos más cerca. Un día de estos acabo como nuestro protagonista...
spoiler:
¡Como disfruté cuando el protagonista abrasa con su lanzallamas la dichosa pantalla mural de televisión!