Entré a esta película puesto que a la otra que iba estaba ya cerrada la sala por falta de gente, vamos que no había nadie.
No quería verla y la verdad es que más bien poco me ha aportado verla, bueno si, los casi 6 euros que dejo de tener en mi bolsillo.
Realizada no está demasiado mal, aunque no dejo de decir que es para niños y casi cualquier persona de más de 15 años supongo que opinará igual que yo.
Un susto por aquí otro por allí, un bicho que a mi me recodaba a Stuart Little cada vez que le veía, pero que a la vez me recordó al increíble Hulk, ya que cada vez que se cabreaba se volvía musculoso y verde, pero este se calmaba comiendo miel.
Al niño protagonista lo que le hace falta es un poco más de mano dura, ya que se pasa todo por donde yo me se y no hace caso a nada ni a nadie.
Es decir si tu ves peligro, no abrir, cuidado, a algo que está bajo siete llaves dices, ostras esta advertencia será por algo, él no, él dice pues lo voy a abrir, y voy a liar la de San Quintín, pero es que sino hace eso no hay película.
spoiler:
En fin, el final sinceramente es lo que más me gusto, ya que hasta me dio un ataque de risa tonta, de esta que no sabes muy bien por que te ríes pero que no puedes dejar de hacerlo, y es que ver a un ogro malo, malísimo, y grande como un camión y con la mala leche de un toro bravo, que termina sus días siendo comido por un cerdo, y encima de esos cerdos enanos, que no valen ni para hacer jamones, sinceramente me dio risa. Y por eso último es por lo único que la apruebo dándole un cinco.