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Hacía mucho que no me lo pasaba tan bien.
Sin complejos. Muy pocas comedias me han hecho reír tanto.
El caso es que se trata de una historia absurda que carece de interés, es cierto, con una trama que podría ser otra, también es cierto, y es que eso da igual porque aquí lo que cuenta es ese personaje mezcla de canalla, de antihéroe, aquello que de ser real sería odiado, un chulo que no se entiende que caiga bien a hombres y mujeres, un Torrente yanqui venido a más con un lenguaje imposible, un detective vulgar y absurdo, fanfarrón, un capullo de salidas inverosímiles repleto de frases de doctorado. Un tío que cae bien y hace reír, no se puede pedir más.
Gracias a personajes como Jeff Lebowsky o este Ford Fairlane es posible ver una cara del cine desenfadada y simpática. Detrás hay alguien que sabe lo que hace, las cosas son así por algo.
Luisito 
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