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Burton suma y sigue
Habrá gente que diga que Burton se repite, que siempre explota la misma estética…y sí puede ser verdad, pero lo que es innegable es la maestría absoluta en éste, su ámbito, ya que, Sweeney Todd, así como la inmensa parte de su filmografía, representa perfectamente el culto al detalle. De esta forma observamos una recreación de Fleet Street magnífica, coloreada con una paleta acertadamente reducidísima (azules, grises, negros y blancos) que acentúa ese clima oscuro y clasicista con el que el genial director ha impreso este musical. Sí musical, porque no esperéis una película estilo Sonrisas y lagrimas o la típica de la factoría Disney, donde en medio de la trama se “cuelan” cinco o seis canciones; aquí es al revés, todo son interpretaciones musicales (genial y sorprendentemente montadas) con dos minutos de diálogo “formal” entre una y otra. Las canciones son geniales (sobre todo a partir de la segunda audición) y los actores además de actuar cantan bien. Qué más queda…mmm… ahh sí, la fotografía, que es como de costumbre sencillamente perfecta (ojo al “cuadro” final) y el típico humor, negro o no, de Tim que en esta ocasión ha alcanzado cotas desternillantes (como en el hilarante sueño de la señora Lovett). Paso de alabar a Deep porque TODO lo que hace es siempre perfecto, aunque en esta ocasión los demás personajes no le andan muy distanciados, destacando a Helena Bonham Carter. En definitiva, y para acabar, os recomendaría que vierais dos veces o más la peli, ya que es una lástima que merced a los subtítulos de las canciones, os perdierais el resto de maravillas que contiene este musical, que por otra parte, está muy cercano ser una obra maestra…si no lo es ya. Sobresaliente.
Bardo the Archer 
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