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Señoras y señores ya no están en Kansas. Están en Pandora
Estábamos todos expectantes y preparadísimos con nuestras lentes 3D, esperando impacientemente que las luces se apagaran y que el sueño visual prometido empezara sin mayor dilación, y por dios que no defraudara!!!.
Ahora puedo afirmar con rotundidad que no defrauda, que tanta espera a merecido la pena, que el rey del mundo ha vuelto a conquistar el paraíso Hollywoodiense doce años después y con un nuevo proyecto titánico, amparado por un despliegue técnico tan caro como innovador.
Avatar debe ser juzgada y vivida como una experiencia, eso es básico para que funcione, puede que la supuesta revolución del séptimo arte sea un término un poco exagerado, pero no es menos cierto que con Avatar las cosas cambian. Es evidente que las reglas ya estaban escritas hace mucho, y honestamente creo que Cameron tiene tanto de visionario como yo, pero no hay duda de que Avatar trae consigo una amplio catálogo de nuevas e infinitas posibilidades técnicas de animación, que a mí como a la mayoría de los mortales se me escapan y no logro entender, tan solo puedo disfrutar de ellas, pero que seguro que ofrecerá a los directores un nuevo campo que experimentar con nuevos e inimaginables proyectos.
Esto es Avatar, y es de justicia que sea entendida así, es el fruto de los esfuerzos de un equipo técnico valiente y con recursos. Como película a nivel narrativo puede que deje mucho que desear, puede que la historia sea tremendamente convencional, que recaiga burdamente en los lugares comunes más comerciales del género. Y sí, es una pena que una película que aspiraba a la excelencia quede manchada por esta endeblez narrativa, es una pena que su virtuosismo visual no encuentre cobijo en una historia más ambiciosa, sin miedo a profundizar en ciertos dilemas morales y contradicciones que plantea la trama, y en unos personajes planos que tan solo adquieren profundidad cuando nos ponemos las gafas 3D.
Aun así, si me preguntan si vale la pena ir al cine, les diré que más que nunca, es imprescindible ir para explotar toda su grandeza, para abrazar tanta belleza, puede que por su propia naturaleza estemos delante de una especie de clásico, y aunque a mí no me lo parezca entendería que pudiera ser entendida como tal. En lo que si comparto es que Avatar funciona como experiencia reveladora, y puede que al final todo se reduzca a esto, a sentir que estamos pisando terreno virgen, a sentir que ya no estamos en Kansas, que estamos en Pandora!!!
Alexander_Supertramp 
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