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Querido Ed...
En 1980, en su obra especializada “Golden Turkey Awards”, Harry y Michael Medved distinguieron a Ed Wood y a su largometraje “Plan 9 from outer space”, respectivamente, como “Peor Director y Peor Película de la Historia”. A la vista de los títulos rodados por Edward David Wood Jr., tendremos que convenir que en pocas ocasiones ha sido concedido con tanta justicia un reconocimiento.
Increíblemente dotado para la chapuza, firme defensor de teorías tan discutibles como la de que “los errores cometidos por los actores dan realismo a la película” o la de que “los espectadores, atentos a la trama, no reparan en que en mitad de una escena se caiga el fondo o algún que otro objeto”, Ed filmó, entre 1948 y 1971, algunas de las películas más infumables de todos los tiempos. Para lograrlo, contó con un buen número de colaboradores : por ejemplo, con Bill Thompson, tal vez el único director de fotografía daltónico de quien se tenga noticia; con Tony McCoy, convertido en protagonista de “La novia del Monstruo” como condición indispensable para que su padre, mejor progenitor que empresario, produjera la película; con Criswell, futurólogo famoso por no haber acertado jamás en una sola de sus predicciones; con el inconmensurable Bela Lugosi, con quien colaboró Wood cuando la adicción a la morfina había convertido en un paria al gran intérprete de “Drácula”; con Vampira, presentadora de televisión que describió su relación con el director como “un suicidio profesional”; con Tor Johnson, luchador profesional sueco a quien el hecho de vivir durante más de cuarenta años en Estados Unidos no exoneraba de hablar un inglés nefasto; o con tantos otros que, con inagotable entusiasmo, acompañaron a nuestro realizador en su patético sueño de convertirse en un segundo Orson Welles.
En su película biográfica sobre tan extraordinario personaje, el director Tim Burton reconstruye, con un humor impregnado de ternura y de amor por quienes tanto amaron el cine, las aventuras del grupo.
En su cálida aproximación al “Peor Director de la Historia”, Tim Burton levanta un auténtico, genuino monumento a un personaje entrañable, sorprendentemente laborioso en su carrera de desatinos : dieciséis films como realizador, treinta y cuatro guiones, casi ochenta novelas, una obra teatral... constituyen un legado y una prueba irrefutables de que la más absoluta falta de dotes no puede, ni debe, arredrarnos en nuestros proyectos personales. Después de todo, como mantenía Edward, “los errores dan realismo a la película”.
Cocalisa 
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