Yo no esperaba nada - o, al menos, nada bueno- de la película, y probablemente eso me ha influido. Porque la película me captó desde el principio con sus detalles de humor fino, sin un sólo plano desaprovechado respecto a su idea central, que es la des mitificación de dos totems de nuestro tiempo: Las ideas de "Naturaleza" y "Libertad" como sinónimos de "Bien".
Desde ese punto de vista (como pasa con la película "La Playa" de Di Caprio), en el que se critica la filosofía - por llamarle algo- Nueva Era tan de moda en la Europa de hoy (como en la de los años 30, por cierto. Contacto con la naturaleza, con la biología, negación de la malvada civilización y denuncia de sus cadenas opresoras ... ) la película no tiene desperdicio.
Obviamente, a los que comparten el punto de vista criticado la película les parecerá desde un aburrimiento a una ofensa, pero mentes más serias y maduras agradecerán una crítica materialista a las ideas burguesas dominantes sobre la libertad, el falso multiculturalismo, y "la vuelta a la naturaleza".
Y de paso los niños se divertirán, que tampoco está mal.
spoiler:
La película comienza en un zoo -el mundo capitalista liberal- en el que los animales forman parte de un sistema que los mantiene vivos, pero que también los encierra. Ya sea por frío - nunca mejor dicho- afán de independencia, como los pingüinos, o por irracional apego a "las raíces" o a "la naturaleza", como la cebra, los animales acaban escapando del sistema.
En el sistema, con las necesidades básicas cubiertas, y no siendo la fuerza física un factor de éxito, la cebra - débil y herbívoro- y el león - fuerte y carnívoro- pueden ser amigos. Si no lo fueran habría guardas y alambradas para impedir que el fuerte se coma al débil en un momento de crisis por falta de alimento.
Pero una vez en "la naturaleza" lo primero es comer. Y el león lo descubre aunque la fuerza combinada de la educación "civilizada" y la intervención de la inteligencia de los pingüinos consigue evitar que se coma a su "amigo" (que habría sido lo natural y libre).
Conscientes finalmente los protagonistas de que no se trata de ser mejor o peor persona, sino de que sus buenas relaciones, su amistad misma, es sólo posible en un determinado entorno social/material, deciden volver allí donde se educaron y donde, lógicamente, están más cómodos y son más felices. (Otro totem conservador es igualar "felicidad" y "bien". La felicidad viene de la satisfacción de expectativas, elevar a objetivo "la búsqueda de la felicidad" es la posición más conservadora del mundo. ¿No le suena a nadie?)
Una crítica, en suma, a la bastante tonta idea Roussoniana de "El Buen Salvaje" ( El hombre hecho a si mismo de USA)y el correlato de "que bien se vive en contacto con la naturaleza".
Para los que abracen esa amalgama ideológica que hoy pasa por ser el cúlmen del progresismo europeo, una nota de reflexión: Desde la Roma clásica, pasando por el "Beatus ille..." del Renacimiento y por Rousseau, hasta nuestros días, las clases conservadoras dominantes - que nunca se reconocen como tales- han cantado la felicidad de la vida campestre y se han quejado de la opresión urbana en la que viven (Echando la culpa a otro, ya sea la malvada nobleza o el imperio americano). Y se han ido al campo, sí, pero a una villa o a un chalet adosado.
Si se vive tan bien siendo libre y natural, ¿porqué no cambiar los papeles, la vida entera, con una persona de, pongamos, la sabana africana?. Seguro que el burgués europeo valorará el vivir en contacto con la naturaleza y los hermosos atardeceres, y el cazador (o el burgués, o el ingeniero electrónico) subsahariano el vivir sin contacto con la naturaleza, tener la comida y agua diaria por la que paga, o disponer de un techo sólido y unas instituciones públicas opresoras fiables.