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Terror light y sin calorías
El cine de terror juvenil ha dado muchas vueltas. Tras las agotadas y archiconocidas series de "Viernes 13" y "Halloween", Wes Craven sorprendió a propios y extraños autoparodiando este subgénero con la magnífica y original "Scream", escrita por Kevin Williamson. Al año siguiente, otro guión de Williamson consiguió ser número uno de taquilla en Estados Unidos con la más que correcta "Sé lo que hicisteis el último verano", un film que tenía intérpretes de cierta calidad, buenas dosis de suspense y ciertos sustos bastante bien conseguidos, de forma que terminó siendo imitada hasta la saciedad. Ahora, once años después, las películas de miedo para adolescentes han muerto, porque si "Una noche para morir", remake de una película de los 80 protagonizada nada más y nada menos que por Leslie Nielsen (lo cual imposibilita cualquier tipo de miedo) ha logrado ser la primera en taquilla en América, creo que ya lo hemos visto todo. Y es que esta peliculita sólo ofrece carencias: el buen amante del cine de terror saldrá muy escaldado y con ganas de ver "Sonrisas y lágrimas", a buen seguro mucho más aterradora; el adolescente que busca saltar del asiento con los clásicos golpes de efecto terminará defraudado con la precaria previsibilidad de la trama y su total ausencia de suspense y, por último, aquellos sedientos de sangre, quedarán absolutamente perplejos y airados al comprobar que apenas si aparecen en la historia tres o cuatro manchas de algo que ni se asemeja al Ketchup. Así pues, ¿cómo este lamentable producto que muestra a los niños norteamericanos como actores de Hollywood en una fiesta de despedida de instituto tan fashion como irreal, puede llegar al número uno? Es un completo "Expediente X", desde luego. Es mejor tomárselo con humor porque, ¿quién no recuerda al mejor escapista de la historia, Bruce Willis, tardar unas dos horas de metraje en escapar de Nakatomi Plaza? Eso es moco de pavo para Johnathon Schaech (qué bajo ha caído desde "The Wonders") que parece el teniente Kirk, por aquello del teletransporte, lo cual sirve para aplicar a la trama el adjetivo de absurda. O las actuaciones de las chicas protagonistas, con un talento artístico inversamente proporcional a su físico (es decir, lo contrario que la mítica heroína del género, Jamie Lee Curtis), por no hablar de los chicos y sus invariables sonrisas "profident".
Cuesta mucho poner a un buen director al frente de una película de miedo. Así, tipos como Nelson McCormick, que ha destacado siempre en televisión (y eso que ha intervenido en importantes series como "El ala oeste de la Casa Blanca", "House" o "Urgencias") se pasan al cine y cometen estos atentados contra el buen gusto. Pero claro, teniendo en cuenta el poco presupuesto gastado (mal plantel de actores, ausencia de efectos especiales) en contraposición con todo el dinero ganado en taquilla, seguro que este asesino del buen cine obtiene rápidamente nuevas ofertas de trabajo. ¡¡Eso sí que da miedo!!
Edgar 
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