He tenido el gusto de jugar a las cuatro entregas que, de momento, se pueden adquirir en las tiendas de videojuegos de este asesino calvo y sin escrúpulos. Y sí, la película le es fiel. Quiero decir, el tipo es calvo y no tiene escrúpulos. Poco más.
Los juegos en cuestión tenían un argumento sencillo. Nos metíamos en el alopécico cráneo de 47, nombre en clave de un "hire-a-gun" eficaz y expeditivo como él solo. Las misiones consistían (no desvelo nada, tranquilidad) en matar a objetivos relacionados con el mundo del hampa, y cada vez más difíciles de exterminar, por cierto.
La película, como el juego, tiene un argumento simplón. De hecho, se parece en cierto sentido al de la cuarta entrega del videojuego, llamada Blood Money. Hitman es traicionado y se enfada. Uy de aquellos que se le pongan por delante. Nada más. Digo nada más porque absolutamente TODOS sabemos que Hitman es indestructible desde bien pronto. Es mucho más listo que la policía y no digamos ya que los criminales, que aunque también son calvos (algunos), palman ante el número 47 que da gusto.
Mi conclusión es que no hay sorpresas. Esta película es una mediocre adaptación del videojuego. Nos mete personajes de absoluto relleno (Olga Kurylenko) para alargar una trama que no es precisamente vibrante y que queda algo incoherente en ciertos puntos. No obstante, tiene algunas escenas de acción decentes, pero que no llegan a quedar demasiado tiempo en la retina, ya que suenan a "muy visto".
Si queréis ver al calvo en todo su esplendor recomiendo que juguéis al videojuego, a cualquiera de los cuatro, que son muy buenos. (Recomendación especial para el cuarto y último: Blood Money).
En el spoiler mi escena favorita.
spoiler:
A pesar de todo, la película tiene un acierto: explica el por qué de esa forma de caminar tan absolutamente rígida del calvo (permítanme el colegueo). Todo me cuadró cuando Hitman, rodeado por otros tres alopécicos asesinos trajeados que le apuntan con armas de fuego varias, pregunta: "¿Queréis una muerte honorable?". A esto, los simpáticos calvetes le asienten. Entonces, con una complicidad digna de los mejores westerns, los cuatro calvos dejan caer sus armas y desenvainan, cada uno, dos PEDAZO DE KATANAS QUE LLEVABAN ESCONDIDAS EN EL TRASERO.
Sinceramente, la escena de acción que acaece después no me importó. No dejé de asombrarme por el hecho que tuvo lugar. Entonces supe por qué Hitman andaba tan erguido...