Crazy, compuesta por Willie Nelson, es una bella y triste canción tal cual la canta Patsy Cline en el adorado disco del padre de Zac, pero también es como la frágil unión entre ambos siendo tan diferentes, tan opuestos.
La historia tiene bastante de drama aunque el tratamiento que se da es preferible en los primeros dos tercios de película, plenos de humor, irreverencia, imágenes surreales y magnífico ritmo narrativo, frente a lo que, creo es menos atrayente, vemos en la parte final abandonando este estilo para irse a lo exclusivamente dramático y tanmbién más convencional, intentando posiblemente dar mayor trascendencia pero dejando de lado la encantadora ligereza que hasta entonces se había derrochado.
Es maravilloso oir otra vez las notas de Shine on you crazy diamond y The great gig in the sky de Pink Floyd, o Space oddity de David Bowie que tanto gusta a Zac, aunque la fijación del padre por Charles Aznavour, a quien incluso recuerda físicamente, es realmente divertida.
spoiler:
En el encuentro sexual en Jerusalén el hombre tiene un más que casual parecido con Jesucristo