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Un retrato corrosivo de la prensa sensacionalista
Primera plana (*)(*)(*)(*): Notable remake de Luna Nueva de la mano de uno de los grandes de la comedia contemporánea. Chicago, 6 de junio de 1929. En la sala de prensa del edificio de los juzgados se está desarrollando una reñida partida de póquer en la que participan periodistas locales. Fuera, en el patio, se está construyendo un cadalso.
Billy Wilder, en una de sus últimas películas, decidió recuperar el clásico de Howard Hawks "Luna Nueva" y adaptándolo a la nueva modernidad, pero ambientándolo en el mismo año, 1929; pero si nos fijamos, medio siglo después el mensaje es el mismo y es que en verdad el periodismo sensacionalista no ha cambiado. Wilder vuelve a ofrecernos sus técnicas para el género cómico y nos hace reír más que la original.
El guión está escrito por el mismo y por su fiel compañero I.A.L. Diamond. El cambio más notable es en su pareja protagonista, ya no es ese ex-matrimonio Grant-Russell, si no una pareja masculina entre el director y el periodista más reputado de un periódico de Chicago. La historia es la misma y muchas situaciones se repiten, pero el hecho de dar más importancia al sheriff y a los otros periodistas es un gran acierto y motivo del doble de risas. Todo es un vodevil de un seguido de situaciones divertídismas, desde una conversación del todo atípica entre el psiquiatra y el acusado hasta la última escena y sus créditos.
Es verdad que le cuesta arrancar un poco y que se parece demasiado a la original, pero el toque Wilder hace que estemos ante una película distinta, pese a ver visto todo antes. Los gags no son para nada originales, pero el trato que reciben y unos diálogos brillantes conforman un guión espléndido.
La pareja este vez es masculina de la mano de dos grandes del género: otro fiel amigo de Wilder, Jack Lemmon (increíble su camaleonicidad y expresiones) y Walter Matthau, ambos excelentes componiendo una de las parejas más divertidas de la historia del cine. También destacan Vincent Gardenia, Austin Pendleton, Martin Gabel y una incipiente Susan Sarandon.
La parte técnica sobresalta por una banda sonora repleta de temas jazzísticos para ambientar su localidad y una dirección artística más que notable.
En conjunto, uno de los mejores remakes de la historia del cine (como pocos lo hay) que deja paso a una reflexión... ¿cómo puede ser que el mensaje sea el mismo, pese a ver pasado (los EEUU) una fatídica II Guerra Mundial, la Guerra Fría y la cacería de brujas? Eso nos dice, que poco ha cambiado en la prensa norteamericana...
(((Para ver la capacidad de Wilder de hacer grandes obras sin ser original)))
Lo mejor: La escena del psiquiatra y la pareja protagonista
Lo peor: Que, en el fondo, no es más que un refrito visto anteriormente (aunque muy bien llevado).
Alain Garrido 
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