Me la vendían como una comedia más gamberra y a la vez más sofisticada que las travesuras de los Farrelly. Pero ni de coña. Con las pelis de los Farrelly, por malas que sean (y algunas no lo son) siempre te descojonas tres, cuatro veces, con chistes antológicos que te compensan la hora y media de tonto-humor para adolescentes. Pero en VIRGEN A LOS 4O ni eso. Que un personaje sea disparatado no quiere decir que sea inverosímil, y aquí el papel de Steve Carell no hay quien se lo trague desde el principio hasta el final. ¿Y los secundarios?: vías muertas que no conducen a ningún sitio.
Lo único que merece la pena, una vez más, la presencia de Catherine Keener, esa mujer de sexualidad misteriosa, morbosa, con pinta de ser más inteligente aún que bella.
spoiler:
¿Y ese final redentor, ñoñón, provirginidad? ¿Vaticano Productions tal vez? Bah.