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A medio camino
Sin lugar a dudas, lo mejor es la interpretación de Mortensen. Realmente, tiene toda la pinta de un mafioso ruso. En el lado opuesto, Vincent Cassel, al que encuentro exagerado, a veces irritante, en su papel de niño de papá mafioso. La historia es dura, y la secuencia de la sauna, excepcional. Pero la resolución final me produjo una mezcla de inquietud y decepción; además, algunos personajes, como el del tío de Naomi Watts, rayan en lo grotesco. Con todo, una película que merece la pena, aunque me gustó más Una historia de violencia.
SHINBONENINÁ 
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