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Drama anti-belicista y anti-racista
Muy justa la reivindicación de ese colectivo olvidado: los miles de norteafricanos que con sangre, sudor y lágrimas lucharon en las filas francesas contra el enemigo nazi, sin obtener jamás derechos que los equiparasen a los demás, siendo utilizados como avanzadillas en los lugares más peligrosos, e incluso sufriendo humillaciones por parte de quienes defendían supuestamente la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Lo de siempre, en definitiva: la instrumentalización y el pisoteo del más débil.
No destaca por su espectacularidad, porque en ella importan más los personajes y los sentimientos que los hechos. En esta línea me ha parecido superior a las recientes películas bélico-intimistas de Clint Eastwood (se ve que no sólo los americanos necesitan lavar sus conciencias).
Dentro de la tradición francesa, la relacionaría con los bellos alegatos anti-belicistas de Bertrand Tavernier: “La vida y nada más”, “Capitán Conan”…
El premio en Cannes al conjunto de los actores lo encuentro quizá algo desmesurado (me han parecido convincentes pero no para tirar cohetes, y entre ellos está el prota de la infecta saga “Taxi”, no puede ser…).
Lo del título en inglés es de juzgado de guardia, y sólo se explica por querer hacerla pasar por americana, o al menos que no se vea como francesa, y mucho menos como franco-argelina, que es lo es en realidad.
Y lo cierto es que con “Indigènes” el cine francés demuestra que puede estar a la altura del cine americano a la hora de abordar historias “grandes” sin caer en el cutrerío, y además superándolo en densidad dramática y capacidad expresiva.
Eumelo 
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