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Rocky y las cosas que pasan en la vida
En esta tercera parte, no es ningún secreto que Rocky es ya un boxeador consolidado y triunfador. Pero no todo puede ser tan sencillo, porque con un caminito de rosas no habría película, así que otra vez se lían las cosas.
Lo que puedo decir es que el personaje sigue en su línea: simple, espontáneo, y en este caso, un poco más reflexivo, aunque no le pidamos peras al olmo. Rocky evoluciona emocionalmente, pero no intelectualmente, lo cual me parece muy bien (lo contrario no sería creíble).
En esta tercera parte tenemos un toque de drama y a un contrincante muy, muy, muy malo, pero malo en el sentido de que tiene una mala leche que da miedo. Y tenemos a Apollo de parte de Rocky, lo cual no deja de ser un giro interesante, ya que el archienemigo se convierte ahora en aliado. Debo decir que en las dos entregas anteriores yo odié a Apollo, pero en esta hicimos las paces.
Buen entrenamiento, como siempre, y mucha emoción (y sangre) en el ring.
Como siempre digo, si les gustaron las anteriores, vean esta también.
BigCat 
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