Tuve la suerte de ver por primera vez "Senderos de Gloria" (1957) en una pantalla de cine y no en la tele. Ya de por sí es una película impactante, pero en una sala de cine puedo asegurar que ese efecto se multiplica por diez.
Kirk Douglas interpreta uno de sus mejores papeles y Kubrick consigue una de sus mejores obras maestras. De hecho, el tandem funcionó tan bien que intentaron repetirlo para la película "Espartaco", pero esa es otra historia.
En mi opinión, la escena del asalto infructuoso a las trincheras alemanas es uno de las mejores reflejos de como debió ser la lucha durante la Primera Guerra Mundial. Lo que me sorprende es que las tropas tuvieran tanto aguante y no se rebelaran en 1915 o en 1916
spoiler:
La película está basada en un hecho cierto: los motines de las diversas unidades francesas ante el estancamiento de los frentes en las fases finales de la IGM. Lo soldados se negaron a atacar, solo combatirían para defender sus posiciones. El alto mando fusiló a varios cabecillas, pero el motín tuvo éxito pues el ejército francés paralizó sus ofensivas. Hasta aquí es Historia, no es trama argumental. En la película este episodio se refleja de otra forma. No se fusila a los cabecillas, sino que se echa a suerte o se deja que los elijan los mandos de la tropa. Así vemos que ser un miserable no es un rasgo único del alto mando. También en la tropa podemos encontrar el mismo comportamiento.
Al contrario de lo que uno espera en un filme bélico, en el que las escenas espectaculares de batalla y lucha se dejan para el final, en "Senderos de Gloria" estas ocurren casi al comienzo del filme. Otra peculiaridad es que en toda la película no sale un solo soldado enemigo. Rectifico, no sale un solo soldado alemán. En la película queda muy claro que los "soldados enemigos" son los propios altos mandos franceses. Sobretodo cuando el general ordena disparar contra sus propios hombres.
Si el momento culminante de la película no es la batalla ¿cuál es? La respuesta es obvia: el fusilamiento. Sobretodo cuando disponen la camilla de uno de los condenados.