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Una mirilla con zoom
"La ventana indiscreta", en manos de cualquier otro director, se habría quedado en un mero telefilme intrascendente. Pero Hitchcock es Hitchcock y esos iniciales "numeritos" de pareja entre James Stewart y Grace Kelly dan paso a lo que de verdad interesa: La trama.
Lo que más me enganchó al comienzo, hasta donde verdaderamente se vislumbra la intriga y el suspense, fue esa sensacional panorámica en la que se contextualiza lo que vamos a ver. Pocas veces el tópico de "una imagen vale más que mil palabras" ha tenido tanto sentido en la historia del cine: En una sola toma Hitchcock nos deja claro el sofocante calor que obliga a la gente a abrir sus ventanas y, como consecuencia, a ser susceptibles de ser vistos al azar; nos muestra que el barrio en el que ocurren los hechos pertenece a uno de clase media, a uno de esos bloques de edificios donde cualquiera de nosotros podría vivir alquilado. Observamos a esos personajes que nos resumen el status social de los vecinos: El compositor, la solitaria soltera, los fogosos novios, el matrimonio propietario del perrito que duerme en la terraza, la tentadora bailarina de ballet a quien espiar (tenía que ser rubia, por supuesto, al gusto del director) y, lógicamente, el que será el centro de la investigación del fotógrafo al que da vida James Stewart: El viajante, sospechoso de haber asesinado y descuartizado a su esposa inválida.
Poco a poco los demás inquilinos, sin ser olvidados, quedan en un plano secundario y Hitchcock envía un mensaje oculto al espectador: Todos somos curiosos por naturaleza, incluso quien niega tal evidencia. La prueba la tenemos en que tanto la novia como la enfermera de L.B. Jeffries, contrarias al principio a ese particular divertimento a causa de su situación de inmovilidad, se convierten después en las detectives que él, por razones obvias, no puede ser.
Y es que, ¿quién en su vida no ha sentido curiosidad al oir un ruido en el rellano de la escalera, o el murmullo de una conversación tras la pared?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Sin embargo, "La ventana indiscreta" tiene un fallo garrafal: La puerta del apartamento de L.B. Jeffries está abierta para cualquiera que quiera entrar, incluido el asesino.
Luis Miguel 
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