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Dirección retro
Para mí la mejor película de 2007. Así de simple y rotundo. No hay marketing, ni demasiado revuelo alrededor de una película así, pero no debe pasar desapercibida para el buen cinéfilo. Sus dos films anteriores me parecen magníficos, y es que en mi opinión, James Gray se ha convertido en uno de los mejores directores del mundo.
Magistral guión, definición soberbia de los personajes, no necesita 3 horas para desarrollar la trama, en un par de horas cuenta muchísimo y muy bueno, su capacidad de síntesis es inmejorable. La ambientación es soberbia, entre la incertidumbre y la angustia, una mezcla explosiva entre el cine negro y el thriller más brioso. Y todo dirigido con serenidad, sin trucos, sin movimientos de cámara gratuitos. Me recuerda en su concepción y cadencia al cine añejo, al viejo cine de los 40, al mejor cine negro. Es inquietante, sobria pero a la vez emotiva y honda.
Joaquin Phoenix, una vez más, da todo un recital en ese papel ambiguo y lacerante. Su intensidad y su observación me recordó al Pacino de El Padrino. Robert Duvall está perfecto, creíble en todo momento en el rol de ese policía perfeccionista que no admite concesiones ni debilidades. Mark Wahlberg, con James Gray, parece un actorazo. Eva Mendes muy sexy, a flor de piel, está espléndida como esa novia enamorada y cansada. Los personajes miran en su interior y ven miedo, dudas y desamparo. Una dirección de actores impresionante, milimétrica, desde el más secundario al más protagonista, desde el que tiene un par de frases al que tiene varias hojas. Un elenco sobresaliente.
No hay lugar para la sensiblería, James Gray no es de esos, pero hay amor en la película ese que apenas se ve pero que habita en lo más profundo de cualquier ser humano. Gray se dedica a narrar como los viejos artesanos, sin fisuras, sin prisa pero sin pausa. Con coherencia, en sus planos siempre está pasando algo que nutre la historia que la complementa, como los buenos, como los más grandes. No necesita autobombo, ni multitud de entrevistas, da igual que Hollywood le de la espalda, que no le comprendan, que lo abucheen (como en el pasado Festival de Cannes), que la crítica lo machaque o que su estilo no sea de éste siglo, ya que con cada película que hace se acerca más a ese olimpo privilegiado de los cineastas inmortales.
El halcón maltés 
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