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Las que tienen que servir (cuento infantil, la Cenicienta al revés)
Érase que se era que en un pisazo de una ciudad maravillosa llamada Zeviya, a primeíta hora de la mañana, una primera actriz muy guapa y muy talentosa de nombre PV se despertó con un desagradable timbrazo.
–Piiiiiiiiiiiiiiiii
–¿Quién é?
–Er cartero. Un paquete sertificao, sultana.
–Ahora bajo, torero, me encantan lo paquete.
–Olé mi reina.
–Ea.
Baja PV en bata (de cola) y se abalanza sobre el paquete del cartero.
–Otro guión der Visente Aranda, pero qué jarta etoi denseñá la teta en toas pelis ejpañola, entre este gachó y er Menem me tien frita. ¿Pos sabes qué via hasé? Que me voy a Jolivú, a triunfar, ea, como la Penélope Crus, er Banderas y er Bardem, que man ofresío un flim con Mirgon Froman que se caga la perra, se van a enterar tos estos pajilleros. Hala, vamono pa América.
Llega PV a Hollywood.
–¿Es usted la nueva?
–Ea.
–Pues póngase a hacer camas.
–Oiga, que yo he venido a triunfar en el cine.
–Perdone, usted ha venido a limpiar váteres cinematográficos, como todas. A ver, Pe Crus, enseña a ésta dónde está el cuarto de las escobas.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Macarrones 
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