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Espionaje, misterio, Hitchcock... obra maestra.
Roger Thornhill, director de una compañía de publicidad, está tomando unas copas con unos clientes en un bar, cuando es confundido con otra persona. En el momento en que pretende deshacer el equívoco es secuestrado y conducido a una lejana mansión, donde le advierten que deje de fingir y colabore con las propuestas del señor Vandam. Ante su negativa, es abandonado por sus secuestradores en un coche sin frenos y embriagado de alcohol.
Con la muerte en los talones es, sin lugar a dudas y exceptuando a la mítica Psicosis, la última gran obra del maestro del suspense, Alfred Hitchcock. La película rodada a finales de la década de los cincuenta nos introduce en una intriga de espionaje internacional perfectamente llevada; desde la excelente presentación de los personajes hasta el no menos meritorio desarrollo de la trama. Como ya sucedía en otros títulos del director británico, el personaje principal (Cary Grant, uno de los actores preferidos por Hitchcock) se ve mezclado en un enredo de tintes político-militares de forma totalmente azarosa, llevando a cabo una oscura investigación que le conducirá a las más altas esferas internacionales (la ONU en este caso). Durante esta investigación Hitchcock, dejará su marca personal llenando la historia de continuos gangs que reforzaran el interés del espectador por la cinta. En este aspecto, el guión logra mantener una tensión increscendo con constantes giros que culminaran en un final tan sorprendente como espectacular.
Estéticamente este film no tiene desperdició. La fantástica filmación en exteriores, con unos increíbles escenarios, la sede de la ONU, el monte rushmore… y el no menos loable rodaje en interiores consigue demostrar que Hitchcock todavía seguía siendo un estupendo director. La fotografía en VistaVision de la mano de Robert Burks, crea un ambiente de sordidez muy al tono de la historia. Cabe remarcar además la ya mítica secuencia de la persecución del avión fumigador a Grant en campo abierto. Dentro del reparto destaca la buenísima interpretación de la pareja protagonista conformada por Cary Grant y Eva Marie. La banda sonora, dirigida por Bernard Hermann, nos deja una fenomenal partitura orquestal que incrementa lo exaltado de la cinta.
Concluyendo, North by Northwest es un maravilloso título que ha pasado a los anales del cine por ser la mejor muestra de espionaje Hitchcockiano. Imprescindible en cualquier videoteca.
Kortatu 
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