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La ley de Coppola.
Esta es una de esas películas míticas de los años ochenta que nadie debería perderse. Actores que hoy por hoy son recordados como grandes, pero que en aquel momento eran jóvenes.
La estética de la película es de las que se quedan en la memoria, los planos, alguno incluso diría que demasiado perfectos. Película influyente como pocas, el cine independiente de los noventa le debe mucho a Rumble Fish. Y que decir de ese blanco y negro, de esas noches por la ciudad, en moto o caminando. El Don't Box Me In.
Eso es cine. Todo es Coppola 100%.
Para el recuerdo el personaje de Rusty James, si la versión original es casi obligada.
Diane Lane con su actitud de chica despreocupada, a lo suyo. La traición dolería hasta al espectador, sino fuera porque ya conocemos a Rusty James.
La aparicion de Tom Waits como barman. Que si alguien sabe de cine independiente, es este ídolo. Pregunten a Jasmusch.
La de Sofia Coppola como la pequeña hermana de Rusty James.
Un Vincent Spano en segundo plano, casi imperceptible. Con algún momento interesante debajo de un puente.
Los comienzos de un Nicolas Cage que como bien sabe el director de El Padrino, debía quedar en familia.
Y como no, El Chico de la moto, Mickey Rourke. Con esa mirada aparentemente tranquila, nada le altera a estas alturas de la vida. Parece estar por encima de todo y lo demuestra continuamente.
Francis Ford Coppola pinta peces luchadores de colores en un blanco y negro, que dice mas que otras muchas grandes películas en color en la actualidad. Esos peces son Matt Dillon y Mickey Rourke. Los dos están en una pecera que no les deja ver más allá; la pecera de la calle, la pecera de la vida.
Todo son metáforas y como siempre, en las buenas historias, hay moraleja. Unos tienen que escapar de lo que les tiene encarcelados, presos, cautivos, y otros ya vieron lo que tenían que ver, están pasados de vueltas, vieron California, pero no el mar. Vuelven para enseñar lo aprendido, salvar al hermano y que otros escriban su epitafio y hablen sobre su leyenda, sobre el chico de la moto.
Da lo mismo, dejen de reinar o vuelvan del destierro, seguirán su camino hasta que la moto aguante, y con ella, sus corazones salvajes e indomables.
Tengo la sensación de pasarme la vida esperando algo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Si se habla de momentos nos quedaremos cortos, pues toda la película es un goce tanto visual como en cuanto a historia.
Como la escena de la pelea callejera de bandas. Como esta filmada, se nota la mano de uno de los grandes maestros del siglo veinte.
El momento, padre e hijos, las bromas con la botella, o las confesiones posteriores en el bar.
Ese reloj, mejor dicho, esos relojes durante todo el film.
Las vistas de la ciudad seguidas por la banda sonora, sublime.
El vertiginosamente rápido paso de las nubes visto a través de un ventanal del bar.
La caminata por la ciudad, la conversación del chico de la moto y Rusty James sentados en un banco.
Mikhaeltitan 
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