|
Mediocre reiteración de cine blanco
A los cinco minutos de comenzar la película uno se da cuenta que se equivocó, que una ya la vio, mil veces. Con distintos modelos de autos, diferentes colores, otras ropas y otras caras. Peor todavía, a la película le sobra una hora larga y el único actor que actúa en ella, pasa por la pantalla apenas tres minutos. La producción es una larga reiteración de lugares comunes y previsible hasta el hartazgo. Cualquier capítulo de Kojac es el doble de mejor. Debería de estar prohibida para mayores de doce años. Todos los lugares comunes están repetidos, pero hasta el cansancio, el masaje de las orientales, la cópula desesperada y de pie, el color de las corbatas, el verde césped de la mansión, la piscina. Se podría decir que es un plagio de mil películas, y un plagio regular, una larga lista de idioteces insoportables a esta altura. Diálogos estúpidos, escenas vistas en 500 películas y tiroteos a la moda estilo jueguito electrónico. Para mi la película es pésima, pero comprendo que un joven de 18 años que va muy poco al cine pudiera parecerla entretenida. Es tan novedosa y compleja como un palo de amasar.
Russell Crowe no es un mal actor pero físicamente no da el tipo para personajes policiales o violentos y se vio en la arena romana cuando Cómodo lo borró de la escena con tres gestos. Denzel Washington es mas creíble en un papel de Papá Noel. Respecto de Armand Assante, se vuelve a repetir en el mismo papel desde hace décadas, inclusive me pareció que usa el mismo saco.
Hay un carácter en los segundos de Cuba Gooding Jr, y eso es magia propia de Cuba. Mismo director y mismo actor que repiten película me hace acordar a mis juegos de niños, un día era Batman y mi amigo Robin, luego a los dos días, al revés. Pero resulta que para el cine no va. Está lo que llamamos el físico para el personaje, o si no la genial versatilidad que queda solamente para un reducido número de talentosos, que si, efectivamente, pueden un día ser Batman y al otro día Robin.
El Pampa 
|