|
En las guerras no hay héroes, solo víctimas
Eastwood no defrauda en este film, el más caro y ambicioso de su larga carrera.
Clint nos ofrece escenas de guerra brutales, con una gran fuerza dramática, bien trabajadas y con el respaldo de una sombría fotografía al estilo de Million Dollar Baby. Aunque nos recuerden a Salvar al soldado Ryan, y tal vez a más de uno le suene a “dejá vu”, creo que aun así, merecen la pena ser vistas, sobretodo por los fans del género bélico.
Aunque lo mejor de Banderas de nuestros padres reside en mostrarnos la otra cara de las guerras, la que generalmente no aparece en este género de películas, el regreso a casa de los soldados después del horror de la guerra. Y es aquí donde radica, en mi opinión, el gran triunfo de Eastwood, su realismo al reflejar las graves secuelas emocionales que padecen los llamados, muy a su pesar, héroes de guerra, y su utilización como modelo de falsos ideales patrióticos.
Paul Haggis escribe un guión con muchas virtudes, pero con un defecto clamoroso, que hace que el film pierda intensidad, emoción y sobretodo ritmo, los numerosos saltos en el tiempo mal utilizados y demasiado lentos, pueden hacer que la película no conecte con el espectador e incluso llegue a aburrirle por su larga duración. Aún así el mensaje de la película queda intacto y bien claro: En las guerras no hay héroes, solo víctimas.
Tom_Hagen 
|