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La tragedia de Tony Montana
El precio del poder, o Scarface, como se quiera es una de las obras cumbres de un director tan irregular pero sin embargo talentoso como de Palma. En esta ocasión aplica su estilo seco y austero con un ambiente lujoso y espectacular a la historia de ascenso y caída de un paleto cubano en el Miami de 1970 - 1980, en el seno del crimen organizado y el trafico de cocaína.
De Palma vuelve a disfrutar de sus excesos a la hora de mostrar espectaculares travellings y secuencias de acompañamiento a lo largo de grandiosos decorados, a la vez que ofrece una obra como las que ya no se hacen en Hollywood en cuanto a la violencia. En Scarface la violencia se convierte en un personaje más, y no precisamente para criticarlo, porque la historia no funcionaría sin esa violencia explícita que acompaña a Tony Montana a lo largo de toda su odisea, que cuenta con un estupendo guión de Oliver Stone, no obstante poco después de sus experiencias en Vietnam, estructurado de forma directa y sin tapujos a modo de verdadera tragedia con resonancias griegas: la ambición por el poder, la influencia de la madre, la protección de las mujeres del antihéroe, las conspiraciones internas dentro de un mismo bando, los celos, los excesos... todos los elementos de los viejos cánticos aparecen en esta furiosa biografía de la ambición, por que si algo tiene Montana es ambición. No se sabe si por el guión o por la mimética composición de Pacino pero el personaje de Tony Montana ha conseguido el estatus de personaje de culto. El error de la película tiene algo que ver con esto, ya que tanto la descripción de Montana en el guión como la interpretación de Pacino acaban nublando al resto de actores y personajes convirtiendo a la mayoría (exceptuando a Michelle Pfeiffer, porque ella es una de las actrices con más poder en la pantalla de las últimas dos décadas) en meros comparsas del protagonista, creando un vacío humano alrededor de él que lo que hace sin embargo es conferir más brutalidad a Pacino y Montana. El mítico actor viene a explicarnos con esta interpretación porque es mítico. Su transformación interpretactiva va más allá de lo físico, prácticamente ausente en maquillaje o caracterización. En él vemos la figura de ese inmigrante cubano obligado por si mismo a no quedarse en eso. En él, en sus movimientos, en su forma de hablar (por supuesto mejor en versión original)... vemos ese afán de poder, esa ambición sin límites por llegar a un punto en que más tarde él mismo no sabrá ni que hacer (la escena de la cena lo dice todo), vemos a un hombre honorable a la vez que cruel, apasionado a la vez que egoísta. Vemos soberbia en su interpretación, y vemos, que como Montana, nunca miente...
jaly 
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