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LA POESIA DEL DOLOR PUEDE ENSEÑARNOS
Me parece lógico que ésta película haya escandalizado a quienes tienen un sentido de la justicia bien definido. Todo el mundo considera que el tormento de Cristo fue injusto, pero nadie se había atrevido a filmarlo con la crudeza que lo ha hecho Gibson. Crudeza real, por cierto (dejando aparte la escena del azotamiento, que me pareció exagerada al presentar a Cristo como un masoca y a los romanos como unos soldados arbitrarios e indisciplinados, el único patinazo argumental del filme), pero necesaria para tocar la fibra de creyentes y no creyentes para los que ser cristiano significa ir a la iglesia en bautizos, bodas, y funerales... su fundador hizo mucho más que eso por servir y agradar a Dios.
Gibson por primera vez nos presenta un Jesús humano!!! que juega y bromea y abraza a su madre... algo imposible de encontrar en las versiones anteriores. Pero que es totalmente admisible con la personalidad de nuestro Redentor, el cuál no murió en un lienzo artístico, sino clavado como un animal tras sufrir incontables tormentos en su fuerte cuerpo perfecto.
En un mundo de descreimiento, egoísmo y ensalzamiento de los valores sensuales y materiales, ésta película es como una cachetada a la falta de amor y de abnegación de la mayoría de la humanidad. Es lógico que algunos la tachen de sucia, aburridísima, horrible y fanática e intolerante y todos los epítetos quieran ponerle. Porque el sacrificio de Jesús los está juzgando en su vidas bien pagadas y vacías de ética y entrega moral.
Cuando una lágrima de Dios cae del cielo el mundo entero se estremece.
Cuando un ser humano sufre y muere, ya sea que se llame Jesús, sea un niño de Africa, un enfermo de Sida o un mendigo miserable, si Nadie, Ninguno, hemos hecho nada por querer y ayudar a esa persona, Dios se estremece por nuestra indiferencia.
Ese fué el mensaje que Cristo nos dió, para creyentes y no creyentes. Y nadie puede atreverse a afirmar que Mel Gibson no haya sabido transmitirnoslo...
flaterik 
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