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Nunca llegarás a la frontera... no llegarás ni al ascensor
Impresionante filme de Billy Wilder, que viene a demostrar tanto su magistralidad como director, como su versatilidad en cualquier género que se precie, sin perder nunca su feroz crítica social. Estamos ante uno de los mejores exponentes del cine negro, con todas las características propias del género: la mujer fatal, los personajes capaces de cualquier cosa por dinero, el crimen y la investigación, las más bajas pasiones humanas, los tonos oscuros, y el pesimismo.
La película es absorbente, gracias a un guión perfectamente construido que mantiene el interés en las más altas cotas. La historia contada es, simplemente, magistral, y además se ve aderezada por una magnífica y opresiva ambientación, y unas más que correctas interpretaciones de MacMurray y Stanwyck, aunque me quedo con el papel de Edward G. Robinson, magnífico como el sagaz detective de la compañía. La película está teñida de un pesimismo asfixiante, y muestra como hasta el crimen más perfecto sale a la luz. Además, el tratamiento de temas es enorme: el ansia hacia el dinero, la muerte y el asesinato, el engaño amoroso... Imprescindible, de las que ya no se hacen.
Reservoir Frodo 
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