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DENTRO DE UN CONVENTO DE CARTUJOS, UN TIEMPO PARA MEDITAR Y DESCUBRIR
Película muy interesante y silenciosa. Excelente para ver un día como hoy, un viernes de Semana Santa en que todo el populacho anda haciendo bulla de cachondeo o bulla de trompetas, masas y religiosidad de jarana por las calles, parece ser que en honor de la crucifixión de Jesús, aquel tipo extraordinario, nazareno-judío, que vivió hace unos dos mil años.
Me ha parecido llamativo, bello y deliciosamente captado, la lluvia, su sonido y su imagen sobre el bosque casi cubierto de nubes; también ver a los monjes comiendo, charlando al sol o jugando sobre la nieve de una ladera, y además en su día de cortarse el pelo de la cabeza; así mismo, ver lo bien equipados que están hoy en día los monjes de clausura —pues si esta es una de las congregaciones más austeras, ¿qué comodidades no tendrán en las menos austeras?—; e igualmente me ha gustado mucho la escena donde un monje joven da masajes a otro anciano, con pomada, sobre sus brazos y espalda desnudos, y hermoso el acompañamiento de un monje anciano que ya no se vale por sí solo, de otro más joven.
De todos los monjes que salen en el documental, el que más feliz me ha parecido, y con toda lógica, ha sido el viejo encargado de la huerta y las tareas campestres, al que se le ve que pasa más horas al aire libre y en tareas directas con la naturaleza; pues como es sabido por todos desde que el mundo es mundo religioso, la mejor oración y la que más satisfacción da es la que se hace en el templo de la naturaleza, no en los templos construídos por la mano de hombres.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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