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Sí, sí, lejos y bien lejos...
Dos horas creo que duraba... pero me han parecido doscientas.
Lenta, muy lenta. Y no pasa nada. Solo la vieja pasando por el pasillo. Ups, perdón, la anciana.
Pasan los minutos (que parecen horas), y sigue sin pasar nada. Pero la anciana sigue pasando por el pasillo.
Vamos, asquerosamente pretenciosa. ¿Por qué? Porqué la Sarah Polley (esta es la rubia que sale en las pelis de la Coixet, ¿verdad? ahora encajo todas las piezas, si es que aquí todo se corta con el mismo patrón) pretende analizar la soledad, el dolor y la impotencia que conlleva una enfermedad como es el alzheimer, tanto en los que la padecen como en la gente que les acompaña. Y lo único que consigue es aburrir al personal a base de planos y de silencios que no valen para nada. Diálogos insustanciales y unas interpretaciones que dejan bastante que desear.
Vamos que pretende ser una peli para intelectuales y para gente sensible que pasa de la basura yankee y se queda, y espero que nadie se sienta ofendido, en una peli para viejos o para ancianos. Para viejos o para ancianos sin gusto, claro. Ni bueno, ni malo.
Sencillamente sin gusto.
Aeris 
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