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Yo soy La Yanki
Reconozco que no soy muy dado a escribir críticas, soy consciente que hay gente que lo hace mejor que yo, y por eso normalmente prefiero leer en lugar de escribir. Así que digamos que esta crítica la hago motivado por el cabreo, mas que por amor al cine.
Veamos, cuando en una película escuchas una conversación donde se dice esto: “¿Te quieres operar las tetas? Di que sí tía, di que sí, te quiero tía”, o aquello de: “El dinero que ganes no es para tirarlo a la basura, será para el tunning”(alguno le dará un punto solo por esta frase), supongo que a la mayoría de los presentes, le entrarán unas ganas tremendas de apagar el televisor (a no ser que esto fuera una comedia) y tirar el mando por la ventana. A mí también, lo confieso.
Sin embargo, en mi caso, a lo largo de toda la proyección, decidí aguantar mis anhelados deseos por irme a la cama y con la única esperanza de ver que después de tantos excesos, tanta vulgaridad y tanta estupidez mostrada, el director se guardaría algún “as” en la manga para redirigir el mensaje de la película al final, (que iluso soy), pensando que el film acabaría irremediablemente en algún tipo de enseñanza moral, al mas puro estilo de “American History X”, porque alguien debería decirle a esa muchacha que ese forma de vida no era el mejor camino, pero no, no cayó la breva, y que desilusión.
Al final, la enseñanza que nos ofrece el director es que puedes estar toda tu vida sin dar un palo al agua, que tu tranquilo, siempre te quedará el arte del cine como vía de escape para la mayoría de gandules y vagos de este país. (Y si encima te cepillas a algún productor, tu carrera es imparable).
Te enseña que puedes hacer apología del consumismo extremo, aunque no tengas trabajo y encima tu familia pase por una grave crisis económica. Como antes he dicho, las chicas de la película incluso se operan las tetas. Y sin trabajar!, ¿Para qué están los papis?.
Te enseña, que la fornicación es un buen deporte para practicarlo entre jóvenes, y que el pasado acto de “hacer el amor” era para otros tiempos. Ahora solo prevalece el "aquitepilloaquitemato", una lástima, por lo menos para mí.
En fin, toda la película me supuso una gran desilusión, y al mismo tiempo algo de repugnancia e inquietud, ¿qué intentaba demostrar el señor Bigas Lunas con esto?, ¿a la juventud española?. Si es así, se equivoca.
Le pongo un cuatro porque soy aficionado a escuchar música(2), y porque me gustó la actriz protagonista(2).
Cresta de gallo 
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