Después de ver La Princesa Mononoke, me embargué en el viaje que me proponía esta película. Desde el principio me cautivaron las imágenes y la sencillez de Chihiro, su forma de ser.
spoiler:
Y después, aunque me pareció que lo de convertirse en cerdos era muy infantil, el misterioso Haku y la anciana bruja le pusieron el toque de Miyazaki que necesitaba. Desde ese momento, cuando Sen se transformaría en el nombre de Chihiro, todo iría de bien a mejor, o de mejor a óptimo. La banda sonora es preciosa, el Sin Cara (aunque hay un momento, cuando vomita por todos los lados, que da verdadero asco), y el final, sencillamente extraordinario.
El cine estaba lleno de críos, y creo que fui la única que salió con la lagrimilla corriendo por la mejilla.