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Lo que diga la rubia (7.4)
Una historia falsa y a la vez sincera, rebuscada y a la vez sencilla. La propia ilusión de actores y cineastas hace que me lleguen hondo Chimo, indeciso y algo tímido, y Lila, una vocazas desvergonzada y manipuladora con un poder de atracción sexual pocas veces visto en una pantalla de cine (ninguna adaptación de Lolita llegó al nivel de las escenas en el jardín o en la moto).
Hay sorpresa final; también rebuscada, pero al nivel del resto.
Se tratan de refilón temas como la religión y los fanatismos. La mejor prueba de que no todos los islamistas se toman tan en serio sus propias creencias.
Es posible la integración en occidente, aunque es imprescindible que sean los inmigrantes los se adapten a la libertad de expresión y no nosotros a sus denigrantes costumbres. –Escribo esta crítica en los días de las violentas manifestaciones en protesta por las caricaturas de Mahoma en periódicos europeos.
No la entiendo como imprescindible, pero sí como recomendable.
jastarloa 
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