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Hay que saberla ver para poder gozarla
Inolvidable. No sólo marcó a la generación de los 70's (bastante rockera, por cierto), sino que ha llegado a nosotros como una propuesta interesante, bien facturada y realista, en la que no hay irreverencia pero tampoco endiosamiento. Jesús, el hombre, tiene aquí cierto aire a Hendrix/Lennon (cosa que escandalizó a más de un mojigato en su momento), pero se conserva dulce, paciífico y paciente. Si el espectador tiene madurez filosófica y religiosa, y no se irrita por uno que otro detalle, podrá gozarla.
David Alberto Campos 
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