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La vida es muy larga y abundan los sinvergüenzas: invierta en fósforos (6.9)
Desde luego no es la típica historia de amor romántica y comercial. Newman, seductor él, interpreta modélicamente a un joven sinvergüenza materialista al que le viene de casta su fama de pirómano; Welles, con profesionalidad pero menos inspiración, a un estridente estafador que es dueño de medio estado; Woodward, a la joven hija prudente, intelectual e idealista de este último que no acaba de encontrar un marido a su gusto, a pesar de las presiones sociales y familiares; Anderson, al hijo acomplejado por las codiciosas exigencias paternales; y Lee Remick, a la atractiva mujer de Anderson.
Como bien se ha dicho, el guión comienza ofreciendo un gran material a los actores, en la senda del Tennessee William más conocido, con su sensualidad contenida que estalla en el momento menos pensado, con sus conflictos de identidad sexual, con sus problemas familiares, etc. Y así se mantiene hasta que en la parte final se buscan, de forma demasiado precipitada, desenlaces más o menos felices que rompen con el buen trabajo anterior.
jastarloa 
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