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Frankenstein virtual
Esta peli es una de tantas cuyo mayor carga es la coyunturalidad que atesoran; es decir, no es lo mismo verla en el 92, cuando la realidad virtual era una promesa, una ilusión de futuro, a una quincena de años después, ya en el tercer milenio, una vez que vemos que los coches no vuelan y que todo se ha desarrollado de una manera bastante más lógica aunque un tanto decepcionante para los que amábamos las novelas futuristas.
Su envejecimiento, sin embargo, le aporta un punto de arqueología cinematográfica, tal vez la única posibilidad de perder dos horas de nuestra vida viendo una cosa semejante. En lo que respecta al aspecto visual, como todo, resulta más bien risible, lo mismo que las actuaciones: Pierce Brosnan compone un científico increíble, con pendiente y todo, que le hace de lo más chistoso, y Jeff Fahey, el cortador, lo único que produce es grima, antes, durante y después de su metamorfosis a fulano del ciberespacio.
babayu 
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