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Un gran poder implica una gran responsabilidad
Una bella película, que además de divertir y entretener, nos cuenta una romántica historia de amor que sirve de sostén y fundamento al relato.
Lo valioso de "Spider-man" es que además de funcionar como película de fantasía y ser un admirable comienzo de saga, es una brillante adaptación cinematográfica del cómic de Stan Lee y Steve Ditko. Pero no sólo se limita a ser una cinta de entretenimiento, sino que avanza mucho más de ese requisito fundamental para lograr ser un filme completo, con muchas alternativas potables que vienen de la mano de una gran historia de amor, de un conjunto de circunstancias que acarrean conceptos profundos que van paralelamente junto al crecimiento y maduración del súper héroe y del muchacho que hay detrás.
Sam Raimi logra por un lado una vibrante y vertiginosa historia, a la cual la acompañan magistrales aspectos técnicos tales como fotografía, sonido y efectos digitales. Esto constituye una condición necesaria para que la cinta se consolide y satisfaga a cierto sector del público que espera efectismo y evasión tal como nos acostumbra el cine mainstream de acción de esta clase de presupuestos. No obstante, la cinta es mucho más que ello, trasciende las fronteras de lo meramente esperable y en ello mucho tiene que ver la mano de Sam Raimi, un artesano talentoso de Hollywood a la hora de narrar. Con mucho tino, el director nos va separando el héroe del adolescente, las distintas necesidades y sentimientos, las vivencias, las carencias, la maduración, la responsabilidad de saber manejar el poder con equilibrio y no abusar del mismo. Todo un complejo espectro de variantes se dan cita para dar por resultado una gran cinta, que no se limita a la acción, sino que se consolida como un convincente relato que nos invita a la reflexión por el tenor dramático de ciertas escenas.
Mucho también tiene que ver en el éxito de este filme las actuaciones en los protagónicos. Lo de Tobey Maguire y Kirsten Dunst es fantástico, realmente la composición y el volumen de sus personajes vitalizan la cinta. Meritorio es la labor histriónica, para nada fácil en los papeles previos, no obstante este dúo de actores jóvenes lograron darle vida a los personajes principales de una manera óptima como para que nos identifiquemos y entremos en las vivencias que la trama propone. Una caracterización no menos encomiable la de Willem Dafoe como el villano de turno y la de Rosemary Harris como la dulce tía May. Por ello desde las actuaciones, el filme logra credibilidad y solvencia, lo cual es un factor muy importante para darle fuerza y convicción a la historia.
Una gran película, recomendable ampliamente, tanto como adaptación de la novela gráfica, como filme sólido que alberga muchos matices dignos de visionar.
Betomovies 
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