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El cine empieza a parecer cine.
Al parecer, por aquella época lo que más se estilaba eran cortos de un par de minutos que reflejaban la vida cotidiana o bien representaban algún truco de magia o espectáculo corto.
Tenemos aquí pues una de las pioneras del cine tal y como hoy lo entendemos. Una narración que, ya en 1902, explota las posibilidades de despertar la imaginación y fascinar al espectador que el cine empezaba a ofrecer.
Desde el punto de vista técnico, es innegable que casi todo estaba por inventar. La cámara se sitúa fija en un punto de vista similar al que tendríamos desde una buena butaca de teatro. No hay primeros planos, no hay un montaje que busque expresar algo, y los cortes se usan únicamente para cambiar de escena y como truco para algunos efectos especiales.
Lo más destacable es la riqueza visual de sus decorados bellamente articulados así como la imaginación que demuestra Melies, tanto a la hora de idear una ambientación fantasiosa como de explotar algunas posibilidades que el cine ofrece y el teatro no.
Pese a todo, no deja de ser una especie de obra teatral corta con las ventajas más evidentes del cine: un cambio de escenas "automático" y algunos efectos especiales imposibles sin el uso del montaje. Como tal, hoy en día sigue resultando divertida, especialmente la parte de los selenitas, y ofrece ya al espectador con capacidad de asombro y ensoñación una puerta abierta a un nuevo mundo de posibilidades.
En todo caso, juzgarla desde un punto de vista científico es totalmente absurdo, ya que está claro que pretende ser una obra fantástica. Ya en la primera escena, los atavíos de los astrónomos, más propios de magos de cuento que otra cosa, nos advierten de que lo que vamos a ver es puramente un ejercicio de imaginación.
Así pues, recomendable a cualquier cinéfilo por su valor histórico y por supuesto, si puede conseguirla con buena calidad de imagen, a cualquier espectador con gusto por lo fantasioso. Creo que a muchos niños les encantará, recuerdo que de pequeño ví un fragmento y me fascinó, era como un sueño puesto en la pantalla.
Entrañable 
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