Derroche de elegancia que nunca puede ser apreciado en todo su esplendor sin ser seguidor de la serie, y que precisamente por llevar arrastras 5 años magníficos de la posiblemente mejor serie de la historia de la televisión, puede decepcionar.
spoiler:
En realidad solo se trata de un capítulo más. Doble, más cuidado (teniendo en cuenta que en Expediente X muchos capítulos tenían la estética de una película) y con más aspiraciones. Salen los Pistoleros y otros secundarios de lujo, Mulder dice palabrotas y orina en el cartel de Independence day y se hacen chistes sobre el Mago de Oz. Como es habitual no falta el sentido del humor y la química de Duchovny y Anderson está perfectamente extrapolada al celuloide.
Como podría integrarse en la corriente de los llamados capítulos mitológicos de la serie, y a pesar de que se trató de evitar, los que nunca han visto la serie pierden datos que de haber conocido les habrían hecho disfrutarla más, aunque bien es cierto que la concepción de la película, orientada a captar nuevos adeptos, hace que cualquier no iniciado la siga sin problemas.
El gran problema de la película, es precisamente el poder compararse con más de 100 episodios magníficos que hasta entonces llevaba la serie, y comprobar que muchos de ellos tenían guiones mejores (los guiones sobresalientes en Expediente X eran una de sus características más frecuentes) e historias que conectaban con la película, haciendo que en todo momento ésta te las recuerde.
Los grandes momentos de la película, casi todos grandes premios para los seguidores más fieles: el casi (y superesperadísimo) beso de Mulder y Scully, y el rescate a gran escala de la Antártida (boca a boca de Mulder a Scully incluido, para deleite de los fans). El resto de revelaciones, como siempre fue en esta magnífica serie, pasos adelante que posteriormente se convertirán en pasos hacia atrás. El primero: Scully, siendo testigo de una nave espacial volando y un montón de extraterrestres siguiéndoles solo tarda en olvidarlo el primer episodio de la siguiente temporada. En cualquier caso, me quedo con la última media hora de película: espectacular, en la que no te puedes levantar del asiento.
Si no hubiera sido parte de una serie tan buena, probablemente estaríamos hablando de una película cosechadora de críticas mucho mejores. Pero las comparaciones son odiosas, y cuando te comparas con un 11, es muy difícil no parecer mediocre.