Woody Allen tiene la virtud del trabajo como manifestación de un espíritu inquieto que se ha dedicado a “psicoanalizar” la naturaleza humana. Razón e instinto; voluntad y azar; el orden contra el caos. Woody Allen siempre ha sentido preocupación por el contenido moral que todo acto humano reviste y las consecuencias que toda buena o mala decisión produce. Acostumbrados como estamos a la añoranza de una edad infantil libre de responsabilidades, el adulto transita -desde la inquietud y el desasosiego- un espinoso camino donde debe ser capaz de medir cada una de sus acciones. Esta travesía por el abismo es lo que conduce a dos muy unidos hermanos a transgredir unas normas, y vivir, cada uno a su manera, las consecuencias de la culpa. Otra gran película de uno de los genios vivientes del cine contemporáneo.
spoiler:
El espectador, una vez más, asiste expectante a otra drama humano que termina en tragedia.