Suelo valorar las películas, entre otras cosas, en función de si dejan o no un poso en mi. Osea en función de si luego me apetece comentarlas con alguien o prefiero pasar a otra cosa. En esta ocasión he pensado y bastante en la película. He pensado en lo solo que debe sentirse alguien en la situación en la que se encuentra el personaje de Will Smith en Soy leyenda. Solo en el mundo con la única compañía de su perra Sam. La película es formidable, con un buen guión (todo sucede ordenada y coherentemente a excepción de algunos pequeños detalles), Will Smith está muy bien en el papel (como es habitual en él, vease por ejemplo En busca de la felicidad) y los efectos especiales no son en absoluto protagonistas. La relación del protagonista con su perro traspasa la pantalla, pronto sufres con ellos por sobrevivir y sientes de igual modo la frustación por no saber por qué seguir adelante. Muy recomendable
spoiler:
La mejor escena: el protagonista corre tras Sam, y cuando este último se adentra en una colmena de infectados, el primero grita como si se le escapara la vida, lo último que tiene. Y entra en el edificio para salvar a su perro, arriesgando su vida, porque es lo único que le queda, lo único que le aferra a lo que alguna vez ha sido.