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Y no es un spin-off del Spiderman 3
No es nada nuevo eso de que el cine español está en crisis. De hecho, llevamos así unos cien años aproximadamente, así que el que no se haya enterado, debe estar desaparecido del todo de la realidad. De cuando en cuando aparece algún director debutante, y o bien hace una peli interesante, o una gilipollez inmensa. Ésta peli se engloba en el segundo grupo. Que uno llega a un preestreno a ver una pinícula, y no sabe si descojonarse o echarse a llorar cuando ve a 200 niñas histéricas babeando por el de "Los hombres de Paco" (que, por cierto, no tenía hasta dos días antes de ver el film ni guarra de quién diablos era).
Durante la larguísima hora y media que dura, no supe comprender si se trataba de un drama, de una comedia de situación, o de qué demonios iba esto. Sólo sé que la trama giraba alrededor de un tipo que resulta que es un bandido o algo asín, y entonces le meten en un manicomio porque sí, porque al dire le salió de ahí mismo. Y poco más, el tío es el chulito de la zona y se dedica a predicar soberanas memeces en favor de la libertad o no sé qué, se enamora de la María Valverde, y sanseacabó el argumento.
Son la Valverde e Irene Visedo son, dentro de este esperpento, las únicas que consiguen salvar un poco el percal, entre otras cosas porque actúan bien de verdad, y tienen personajes interesantes que añaden chicha a una más que vacía trama. Respecto a Hugo Silva, nunca un protagonista sobró tanto en la historia... En serio, no sé qué pinta ahí... Bueno, en realidad sí que lo sé, se dedica a atraer a crías salidas al cine, ná más. Nos muestra su torso en varias ocasiones (a cuál más absurda, de hecho en alguna escena le desaparece por algún despiste la camiseta que llevaba). Lo mejor es que hace gala de una interpretación "Dani Martín", o sea, que con su vocalización no se le entienden ni la mitad de las frases. Los locos se dedican a quitarle toda la carga dramática al asunto con sus paridas que no tienen ni pizca de gracia, que sólo inducen al frotamiento ocular. Silvia Martí, por último, consigue tener el personaje más ridículo y sobrante (pero de verdad), que no salga en una peli de terror (y quizá supere a la carnaza de este género, que ya es decir).
Predecible hasta límites videntes, con situaciones la mar de absurdas, crea en el organismo unas sensaciones de contraste por la mezcla de drama y vergüenza ajena que, por supuesto, no llevan a nada bueno. La música acaba tocando las narices, y la fotografía... bueeeeno. No será un spin-off de "Spiderman 3", pero desde luego, está a su nivel.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Silvia Martí, qué grande, se dedica a sonreír en una escena y a poner una rosa en otra. Genial interpretación.
Lo del loco ese que pega un salto, parece que se ha matao, pero después aparece por ahí andando, acabó de confirmarme que aquí en España hay mucho tráfico de drogas.
Erizio 
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