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FASCINANTE OBRA SOBRE LAS PASIONES Y LA LUCHA DEL ORGULLO CONTRA EL AMOR
Obra maestra de Stephen Frears que tiene como marco histórico la Francia del siglo XVIII y como contexto social su aristocracia decadente. El filme nos muestra con singular sadismo la guerra de los sexos, un intenso juego de seducción en el cual pierde el que se enamora y como las emociones y los sentimientos son los que al fin de cuentas manejan nuestros actos y ante los cuales la razón tiene la última palabra, además de mostrarnos el fuerte apego a los valores morales y la falsedad en esa época. El triangulo protagónico es insuperable y magistral. Glen Close manejando el maquiavelismo con maestría, John Malkovich la perversión y la seducción y Michelle Pfeiffer la virtud a punto de ser doblegada. Son de esas actuaciones que me dan ganas de aplaudir. Todos manejando un dominio escénico y versatilidad sublimes, aunque claro, ayudados por la brillante dirección de Frears. Sus movimientos, gesticulaciones, miradas, simplemente deslumbrantes. Cabe destacar también el trabajo de unos jovencísimos Keanu Reeves y Uma Thurman. El guión, profundo e inteligente, es indudablemente una de las mejores adaptaciones de la historia. Hay diálogos que me sorprenden, sobre todo los de la Marquesa de Merteuil y sus teorías filosóficas. El vestuario es uno de los más admirables y exquisitos, deleite constante, al igual que la decoración y la banda sonora.
“Entonces, en ese instante en que cruce la galería, sentí intensamente cuanto la quería y lo que acababa de hacer. Aspiración de lujo, matrimonio encumbrado, todo me resalto como una llaga en mi propia alma. Y yo que me ofrecía en subasta a las mundanas feas con fortuna, que me ponía en venta, acababa de cometer el acto más ultrajante con la mujer que nos ha querido demasiado… Flaqueza en el monte de los olivos, o momento vil en un hombre que no lo es, llevan el mismo fin; ansia de sacrificio, de reconquista mas alta del propio valer. Y luego, la inmensa sed de ternura, de borrar beso tras beso las lagrimas de la mujer adorada, cuya primera sonrisa tras la herida que le hemos causado es la mas bella luz que pueda inundar un corazón de hombre”
Horacio Quiroga,
”La muerte de Isolda” (Cuentos de amor de locura y de muerte)
Demian de Megara 
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