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Forgive me Father...Ego te absolvo
Un feligrés confiesa a un sacerdote el haber cometido un terrible pecado, homicidio. Pronto el sacerdote se verá envuelto en la correspondiente investigación, y el mismo acabará siendo acusado de perpetrar el asesinato.
Monumental drama-thriller de trazo moralista, en el que la impecable dirección de Sir Alfred Hitchcock vuelve a materializarse, consumando una de sus obras mas brillantes a nivel técnico, apoyado en la briosa fotografía de su fiel colaborador Robert Burks, en la siempre excelente partitura de Dimitri Tiomkin, y como no, en un magnifico guión, basado en la novela de Paul Anthelme, y adaptado por George Tabori y William Archibald, consiguiendo diálogos de esos que jamás escucharemos en el cine contemporáneo.
El falso culpable, como tema recurrente en la filmografía del director Británico, aparece aquí de nuevo, encarnado esta vez en un sacerdote con una rotunda y muy clara idea de lo que significa un voto de confidencialidad.
Fenomenal triada de interpretes, conformada por Montgomery Clift, Anne Baxter y Karl Malden; con especial mención al primero, quien ejecuta a la perfección una actuación ensimismada, reservada y taciturna, digna de los honores y elogios más grandes de un film excelente por donde se le mire.
Una cinta magnifica, tristemente infravalorada e incluso olvidada, cosa que tal vez se deba a la enorme cantidad de gemas que dejaría dispersas el maestro del suspense al margen de sus obras más populares, maravillas cinematográficas que deben ser rescatar por los cinéfilos más fieles.
Pierluigi Puccini
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