Cambien Roma por una megalópolis de neón japonesa, a Audrey Hepburn por Scarlett Johansson y a Gregory Peck por Bill Murray y tenemos un impresionante remake de cierta película de una princesa descarriada y un periodista cazareportajes, dirigido por mano maestra genética por la hija de Francis Ford Coppola. Deslumbrante la química entre la pareja protagonista y la belleza sublime de Scarlett Johansson, es imposible no caer rendido ante sus encantos.
No le pongo un 8 o un 9 porque a cada momento se me está apareciendo en la pantalla la holografía de Eddie Albert con su máquina de fotos camuflada en un mechero...pero, sin duda, la película es uno de los mejores momentos del cine de la primera década del siglo XXI.
spoiler:
Nunca pensé que pudiese experimentar de nuevo una sensación parecida a la de la despedida que protagonizaron Audrey Hepburn y Gregory Peck en la obra maestra "Vacaciones en Roma". Los minutos finales, en los que Bill Murray se debate internamente entre su corazón y su deber, son, sencillamente, desgarradores y una obra de arte.