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Tétrico viaje hacia el infinito
En algunas ocasiones he comentado la obsesiva visión que posee el (desgraciadamente) fallecido director Stanley Kubrick con respecto al bien y al mal. Dicha visión ha sido retratada objetiva o subjetivamente en cada una de sus diferentes películas, y creo que unos de los ejemplos más obvios (y mi favorito, si me permiten decirlo) es el de la que regala tan abiertamente "2001: Odisea del Espacio". En ella, el director retrata nuestra obsesión compulsiva con respecto a la tecnología…. ¿podemos confiar ciegamente en ella? y si es así ¿hay alguna posibilidad de que ésta nos falle?
La trama de la película, que aún tomando los conceptos milenarios de la novela corta de Arthur C. Clarke, y a pesar de sus increíbles (aún para la época actual) efectos especiales, es tramadamente sencilla: Kubrick prácticamente visualiza dos mundos aparentemente diferentes: el pasado y el futuro; el primero, situado en el despertar humano, hace varios millones de años, encontramos el primer indicio de maldad de la película: un monolito hallado por simios (predecesores de la humanidad, representando nuestra inocente simplicidad) colocado ahí por supuesta vida alienígena, y que posteriormente inspirara a los primates a cazar por su alimento.
El segundo se sitúa en el año 2001, donde otro monolito de similar estructura realiza su dramática aparición lunar. Para entonces, la prestigiosa NASA envía al espacio a un par de astronautas profesionales: al doctor Dave y al doctor Hank (Keir Dullea y Gary Lockwood, respectivamente), quienes bajo la supervisión de HAL (voz de Douglas Rain), una afable máquina de inteligencia artificial, realizan estudios de las principales muestras de inteligencia extraterrestre para el planeta tierra. Sin embargo, durante la misión, HAL demuestra no ser tan inocente y amable como pareciera…
Los épicos efectos especiales, como bien lo mencioné en el párrafo anterior, gozan de una gran complejidad: desde las más cuidadas y estéticas secuencias de animación, pasando por el fondo de terciopelo que simulan las estrellas y el espacio, hasta las tan convincentes maquetas que recrean los cuerpos de las naves espaciales, Kubrick demuestra nuevamente su irredenta afición al perfeccionalismo, y en esta ocasión, realizando millares de pruebas técnicas, el director ha logrado triunfar donde decenas de cineastas fracasas (como George Lucas): dichos efectos especiales nunca rebasan la calidad filosófica-narrativa que "2001: Odisea del Espacio" expone. En este aspecto, "2001" podría definirse como un soberbio espectáculo visual (quizás demasiado similar al del protector de pantallas de cualquier computador) y de ideas completamente innovadora.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Aunque creo que después de tanto halago, debo ciertamente mencionar los (escasos) puntos negativos de la obra. El guión, que si bien por sí mismo muestra profundidad y épica, creo se al final se torna bastante reducido dada la duración de la película (llegando casi a las dos horas y media).
De hecho creo que el principal problema de "2001" son las hipnóticas, pero totalmente irrelevantes secuencias espaciales. Pero después de todo, este efecto es completamente funcional dentro del contexto de la cinta, que desgraciadamente inspirara atroces y muy recientes películas de similar estructura, que no me atreveré a siquiera mencionar.
Por lo demás, sin duda "2001: Odisea del Espacio" es, al lado de "Alien" y "The Day the Earth Stood Still", una de las más importantes cintas de ciencia ficción del siglo veinte; su escuela muy probablemente será seguida por incontables generaciones futuras. Espero que al contrario de la mediana "2010", pronto alguien pueda adaptar la última y más fascinante novela corta "3001: Odisea Final", con igual maestría y originalidad. Muy recomendada, principalmente para estudiantes de las metafísica; baste decir que "2001: Odisea del Espacio" es quizás la única película de ciencia ficción que conozco que se atreve abiertamente a ser tan mística, provocativa y estremecedora como el universo mismo.
Edwin 
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