Sustentada sobre los que quizá sean los más grandes actores que ha dado el cine italiano (Sophia Loren y Marcello Mastroianni), "Una jornada particular" es desde luego el título más apropiado para la película. Jornada, porque efectivamente el metraje abarca desde que una familia se levanta hasta que se acuesta; y particular, porque ambos protagonistas creen que van a vivirla de un modo individual y distinto, hasta que se encuentran fortuitamente (quizá la escena que propone Scola para que lo hagan es algo forzada, pero después el guión es perfecto al dejar que fluya esa amistad).
Mientras Roma entera celebra la llegada del que su dictador asegura les ayudará a construir un mundo nuevo al haber sido elegidos para ello, dos personas que no cuentan para ese régimen totalitario (una resignada esposa nacida para "cargar" con las tareas de la casa y un locutor de radio no aceptado políticamente) encontrarán por un día la libertad que se les ha negado.
Creo que es un acierto apostar por la fotografía grisácea y sucia como el barrio donde viven Antonietta y Gabriele. Es cierto que la película tiene altibajos y a ratos se hace un poco monótona al transcurrir en un único escenario (el inmueble de pisos), pero sólo por la escena que describo en spoiler merece la pena subirle la nota.
Sophia Loren sigue siendo una bella mujer pese a que traten de demacrarla y no la maquillen. Por su parte Marcello Mastroianni borda su papel, ya que se comporta como un caballero educado, culto y discreto. Curiosamente lo contrario a la portera que tanto critica.
Nota: 7,8
spoiler:
La escena en que los protagonistas "hacen el amor" me pareció de una sensibilidad exquisita. Para ella es una experiencia única, que jamás ha vivido (vamos, que la deja plenamente satisfecha). Él tampoco puede negar que, aunque no cambiarán las cosas después de aquello, ha sentido algo que nunca había conocido en una mujer: La comprensión y la absoluta libertad de no avergonzarse de su tendencia sexual.