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El detective de los sueños
La creación y posterior robo de una máquina experimental que permite manipular los sueños es la excusa argumental de la que se vale Satoshi Kon para entremezclar con gracia y maestría onirismo y realidad en ésta su cuarta película, un brioso thriller que pese a estar saturado de imágenes surrealistas y sugerentes mantiene una pasmosa lógica narrativa, algo que la aleja de las últimas propuestas de David Lynch. Paprika confirma a Kon como un director de imaginación desbordante y le revela como una de las mayores promesas del anime japonés; quizá, el único hándicap que presenta la película sea su abundante jerga pseudo-científica, algo que dificulta el seguimiento de un argumento mucho más sencillo de lo que aparenta ser.
FERNANDO BERMEJO 
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