|
Danny the Truño
Tiene a Freeman y a Hoskins, que hacen lo que pueden: rogar que sus respectivos representantes les busquen proyectos comerciales mas decentes y que el director diga cuanto antes "corten" para que acabe de una jodida vez la toma.
Son dos grandes actores, es prácticamente imposible que lo hagan mal ni a drede o sobreactuando.
Lo que resulta imposible o entra en terrenos utópicos es que Jet Li, el hombre Botox, consiga algo parecido a actuar. Realizar alguna muestra de emoción dramática para que no le concedan un merecidísimo Razzie (sorprendentemente nunca le han nominado).
Lo suyo, muy a mi pesar, son las hostias y las coreografías cutres y resultonas.
El resto, pues una versión actualizada de “Lionheart: el luchador” con un perro-hombre y sorprendentes dosis elementales de morralla sensiblera.
Los únicos puntos recordables que evitan el bodrio mayor:
- La frase cómica e irreverente para el recuerdo: "Mi madre era una puta".
- La banda sonora de Massive Attack.
Maldito Bastardo 
|